Opinión de Inés Jacqueline Andrade, alumna de la Maestría en Gerontología patrocinada por FUNIBER

Opinión de Inés Jacqueline Andrade, alumna de la Maestría en Gerontología patrocinada por FUNIBER

Inés Jacqueline Andrade, alumna de Ecuador becada por FUNIBER de la Maestría en Gerontología, opina sobre su experiencia estudiando a distancia con FUNIBER

“La necesidad que cambió mi rutina”

Cuando una persona tiene estabilidad en su vida, tiende a disfrutarla durante días, meses e incluso años. Es entonces cuando todo se vuelve rutinario y aparece la necesidad de realizar algo nuevo o diferente para que el día a día sea más llevadero. Este es mi caso.

Por la difícil tarea de ser madre, no tuve la oportunidad de realizar un postgrado y así fueron pasando los años hasta que con el avance de la tecnología vi la oportunidad de realizar esta Maestría en Gerontología, que me llamó mucho la atención por la afluencia de pacientes de este tipo que tengo en mi consulta privada.

Considero que el envejecimiento tiene que analizarse de forma dinámica ya que la vida misma es un proceso que se inicia con el nacimiento y a partir de cierta edad se alcanza la plenitud. Es entonces donde hay un cambio donde los procesos catabólicos superan a los procesos anabólicos, provocando una pérdida de los mecanismos de reserva del organismo, y determinando así un aumento de la vulnerabilidad ante cualquier tipo de agresión. Lo ya descrito implica mayores probabilidades de padecer enfermedades y morir.

Los médicos debemos sacarnos de la mente esa imagen de adultos mayores enfermos, incapacitados o moribundos que asimilamos por nuestro contacto hospitalario, que es nuestro lugar de aprendizaje y entrenamiento. Hay que pensar que más del 90% de los adultos mayores viven en la comunidad y la mayoría de ellos están en muy buenas condiciones de salud.

Por ello al finalizar estos estudios, estaré en capacidad de ayudar a los adultos mayores y a sus familiares a tomar decisiones oportunas teniendo presente que lo más importante es prolongar la vida de los pacientes brindándoles la mejor calidad de vida posible en todo el proceso de su envejecimiento.

Claro está que todo esto implica un sacrificio porque debo dejar a un lado muchas cosas y dedicarme a leer y estudiar. No es cierto que una Maestría online es fácil, a mí me ha resultado todo lo contrario, porque no solo implica el tiempo que le dedicas a los módulos sino lo que entiendes de ellos, los trabajos que se realizan para verificar si en realidad existe aprendizaje y el hecho de aprobar el examen de cada asignatura implica esfuerzo. Cada uno de estos retos te pone a prueba porque parecería que solo es cuestión de contestar las preguntas pero para hacerlo hay que entender muy bien los temas.

He aprendido a organizar mi tiempo, a levantarme temprano e incluso a dejar a un lado los programas favoritos de televisión, para dedicarle tiempo a la Maestría. En un inicio se veía tan largo el camino por recorrer y cuando ya ha pasado un año en el que he aprobado la mitad de las asignaturas, me siento satisfecha conmigo misma.

Aspiro que con esta Maestría se abran nuevas puertas y oportunidades en mi vida profesional, porque mi meta a futuro es que mis hijos tengan una profesión y yo pueda trabajar en el área de Gerontología sea aquí en Ecuador o en el extranjero.

De cualquier manera, siempre me quedará el orgullo de que lo logré y cumplí con este objetivo propuesto demostrando a mis seres amados que son ellos el eje de mi vida y de mi formación académica y que con el ejemplo se predica más que con la palabra. Además habré hecho un gran ejercicio mental y mi alzheimer demorará en aparecer.

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